Con la escultura de gran tamaño sube la adrenalina

La artista estadounidense Raquel Cohen (Chicago) es una trotamundos que viaja siempre con una muy elegante y original valija: un muy sutil delicado mundo interior que traslada a sus esculturas, extraordinarias piezas que aparecen a los ojos del espectador como animadas por la luz y remiten a un mundo de creaciones misteriosas. No otra cosa es “Emergence…Coming into light”, la insólita exposición que la escultora inauguró ayer en el Museo Evaristo Valle. Otra loable iniciativa de esta institución, que debido a las característica de estas obras, donde las calidades lumínicas constituyen una de las claves, optó por un horario distinto al habitual para abrir la muestra al público, pasadas las nueve de la noche.

La exposición ofrece cinco grandes piezas en el interior del museo y otras dos en el exterior, junto al arbolado del umbral. Raquel Cohen ha preferido estas sorprendentes obras de gran tamaño: “Con este tipo de escultura sube la adrelina porque son siempre un desafío”. Iluminadas libélulas que alzan el vuelo, valvas que se presentan como signos de un origen… “Me interesan este tipo de esculturas que son como seres vivos que, una vez en ti casa te acompañan”, explica. ¿Y esa luz? “La luz es vida”, dice.

Raquel Cohen llegó a la aldea de Niao, en Cabranes, hace cinco años. Allí se ha hecho un hermoso taller en lo que era un lagar. Antes anduvo por el Magreb y Ceylán. Y también por Iberoamérica, donde descubrió la Amazonia, las grandes formas vegetales y animales que toman sus esculturas: “Todas aquellas formas han sido mi inspiración”. Llegó a España en 1980 y nunca ha vuelto a instalarse en su país de nacimiento, “transformado por Reagan”.

La escultora vivió varios años en El Raval barcelonés y en Vallvidrera, donde, según relata, encontró en la luz un elemento sustancial de sus potentes esculturas. “Fui de las primeras en hacer cosas con luz; salvo los minimalistas, apenas existía nada”, explica. Trabaja con tela metálica, cobre, latón y otros materiales que incorpora, mediante distintas técnicas, en obras en las que suma esa calidad lumínica a las de sus piezas tridimensionales. Incomprensiblemente, apenas ha expuesto en Asturias (el año pasado tuvo obra en la galería ovetense Arancha Osoro), por lo que “Emergence… Coming into light” supondrá un descubrimiento para muchos aficionados.

“No me quiero quejar y procuro vivir en el agradecimiento; la generosidad es casi mejor que el amor y eso es algo que apreció mucho aquí, en Asturias”. Para Raquel Cohen el éxito tiene una medida: “Poder trabajar todo el tiempo en tu taller”.

Raquel Cohen: "Con la escultura de gran tamaño sube la adrenalina, es un desafío" - 26/04/2015 - La Nueva España