El Rincón de Arancha Osoro

Decidió salir del hotel de la Reconquista para animar a los ovetenses a que entraran en su galería. No se fue muy lejos. Solo cruzó de acera, pero el cambio fue significativo: una amplia cristalera permite ver desde la calle las obras de arte que cuelga en sus paredes blancas de un local de techos altos.

Era uno de los objetivos que perseguía Arancha Osoro con su mudanza, poder mostrar lo que expone a quien le cuesta abrir la puerta de la galería. A veces, cuando cierra, hay quien se detiene a mirar las obras que cambian de cuando en cuando. Acaba de retirar ‘Tu orden en mi caos’, de Sealtres e Igone Urquiza y prepara la muestra colectiva del verano, con obras de los artistas que han expuesto desde que Arancha se mudó al número 8 de Ventura Rodríguez en abril: Marta Fermín, Lisardo, María Ocio, Alejandro Mieres, Guillermo Ocio…

Ha optado por seguir «mi línea», apostar por «un arte fresco», «arriesgarse» en un momento difícil para todos y más para su sector, de lo que es totalmente consciente. Aun así, está dispuesta a ofrecer en la galería que lleva su nombre algo «distinto» al resto, sabiendo que «ahora no se vende nada». Lo compensa con su trabajo de molduras que le permite continuar con la instalación. Considera que esa mezcla entre arte y algo tan cotidiano como los marcos de los cuadros «aligera un poco el concepto» y puede llegar a restar así la seriedad que el público general le concede a una galería por el mero hecho de serlo.

Para tratar de conseguirlo ha querido un «espacio amplio» con un sofá nada más entrar, que ha elegido como su rincón especial. Quería que quien «me viniera a ver pudiera sentarse aquí, que se sintieran como si estuvieran en el salón de su casa».

Cuenta que a su «tienda» van «muchos artistas» y que a ella le gusta presentarlos para romper el hielo, que intercambien ideas y puedan surgir, quién sabe, algunas colaboraciones. Tiene una cafetera y es fácil ver a algunos pintores dando algún sorbo de café. Quería «crear también un rincón especial para ellos, que pudiera ser un lugar de encuentro». Quiere animar el ambiente artístico en una ciudad, la suya, que sabe «apagada», entre otras cosas por la falta de impulso municipal.

El próximo mes de octubre volverá a llevar sus obras a la feria de arte que varios galeristas organizan desde hace tres años en la plaza de Trascorrales. Ellos tienen que financiar el catálogo. Piensa en iniciativas que ha promovido el Ayuntamiento y se le viene a la cabeza la Noche Blanca de 2009 que no volvió a repetirse a pesar del «éxito». Cree que podría retomarse la idea.

Lo dice una tarde de agosto mientras recuerda sus años en los que trabajó en agencias de publicidad cerca de los creativos a los que, de forma diferente, ha seguido vinculada a través de su galería. Antes ya lo estaba. Su madre, Concha García, es pintora; y ahí donde comenzó todo. También su pareja, el escultor Guillermo Ocio; y ahí continuó el resto.

Ella, de momento, no pinta. Hace fotos y no para de pensar en cómo hacer para que el público no piense en el arte como algo elitista: «El arte es para todo el mundo y cuanto más lo podamos disfrutar, mejor».

Aquí podemos estar como en el salón de casa - 18/08/2013 - El Comercio