Eric Bocanegra

Suecia, 1980

Eric Bocanegra nace en Östersund, Suecia, el 25 de Noviembre de 1980. Con 18 meses de edad se trasladó a Barcelona junto a su madre. Su pasión por la pintura se desarrolla desde muy niño, de la mano de su padre y de la extensa colección de libros de arte de éste. Sus inquietudes expresivas surgen en la adolescencia y toman forma a través de la escritura, la creación cinematográfica y el dibujo. Con 25 años, tras un largo período de infructuosa creación artística e inestable trayectoria vital, Eric halla un proceder pictórico que le fascina y estimula.

Desarrolla un estilo que le permite dar rienda suelta a su imaginería, fantasmas e inquietudes. La pintura se convierte en su vida. A principios de 2015, en colaboración con otros artistas rehabilita un edificio abandonado de Barcelona donde actualmente experimenta y desarrolla sus proyectos artísticos. Ha expuesto en ciudades como Barcelona, Estocolmo, Berlín y Göteborg. También ha expuesto de manera colectiva. Sus creaciones se encuentran en distinguidas colecciones como La fundación de Pintura Pires Cabado.

“(…) porque creo en la pintura, creo en la autonomía absoluta de la pintura y en su pureza. La pintura es lo suficientemente autónoma como para expresarse por sí misma. No creo que deba acompañar mi obra con palabras que intenten explicar lo que quiero mostrar con ella. No quiero limitar las posibilidades expresivas de mi obra ni condicionar la libertad emocional del espectador. Quiero, necesito y me gusta que la obra pertenezca plenamente al ser humano que la contempla. Por ello deberíamos tener en cuenta que la crítica del arte constituye un género en sí mismo que se dedica a materializar por medio del lenguaje escrito una visión plenamente subjetiva del asunto. Nunca deberíamos verla como un complemento indispensable del arte.
Dejémonos llevar, permitamos que el último reducto para el misticismo (el de las emociones ininteligibles, el del arte, el de la belleza) sobreviva y olvidémonos por un instante de los automatismos racionales que nos impulsan a diseccionarlo absolutamente todo.”

Eric Bocanegra

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