Algunas formas de contemplar el tiempo

Virginia López
DEL 11 DE JULIO al 9 DE AGOSTO

Licenciada en Historia del Arte (Universidad de Oviedo) y en Bellas Ar- tes (ABAF, Florencia-Aalto University, Helsinki) Virginia López funda PACA (Proyectos artisticos Casa Antonino) en 2014, un espacio de crea- ción artística interdisciplinar. Desde este momento Virginia inicia una lí- nea de proyectos artísticos de carácter colaborativo y procesual en torno al paisaje, donde la práctica artística y educativa constituyen momentos de encuentro y co-creación. La obra de la artista transita a través de diferentes medios y técnicas, como la fotografía, la pintura, la escultura, la edición y las instalaciones. Su trabajo indaga en la dimensión temporal y el concepto de memoria y transistoriedad a través de los materiales utilizados, enten- diendo éstos como contenedores de tiempo.

Actualmente, Virginia López compagina su práctica como artista con la docencia y el comisariado de proyectos en colaboración con instituciones públicas y privadas.

 

ALGUNAS FORMAS DE CONTEMPLAR EL TIEMPO

Horizontal es el río para mirar mejor el cielo

Contemplar requiere tiempo, intensidad, reflexión, es un mirar atento de lo material y lo espiritual. Y en este transcurrir, en el que objeto contemplado se apodera del sujeto, en ese desaparecer, nos encontramos o, quizás, simplemente empezamos a formar parte de un nuevo mundo sensible, que está detrás, dentro o entre las cosas. Si lo visible es la superficie de una profundidad, nuestro cuerpo no lo ilumina ni lo explica, no hace más que concentrar el misterio de su visibilidad repartida¹.

Palomar esperaba una señal que viniese de la silenciosa extensión de las cosas, para finalmente darse cuenta que lo mejor era esperar una de esas afortunadas coincidencias en las que el mundo quiere mirar y ser mirado en el mismo preciso instante², lo único que tenía que hacer, era, en ese momento, encontrase en el medio, formando parte del tejido de las cosas.

Casi todas las piezas de la exposición muestran o nacen de un gesto repetido y constante, lento, el cual facilita un tiempo concentrado y contemplativo que la artista asimila con sus procesos de creación. Son ejercicios de observación, placeres del pintor que regresa a su taller (donde y como quiera que éste sea), de encuentro cálido e íntimo con la apariencia efímera de las cosas, con sus restos, con sus repeticiones y anhelos, con el trabajo manual que vehicula el silencio, la materia y la memoria.

 

¹ Paolo Nepi, Merleau-Ponty, Tra il visibile e il invisibile. Edizioni Studium, Roma, 1984.

² Italo Calvino, Palomar. (Il mondo guarda il mondo), Einaudi editore, Torino, 1983.